19 de julio de 2012

Tienes un email

Para empezar, desactivé todas las alertas - tanto en la computadora como en el teléfono- que te avisan que tienes un email. Soy de las personas que no pueden dejar un teléfono sonando. Por lo que esas alertas me estaban alterando la vida. Si de por sí desconecto poco o casi nunca, con el teléfono inteligente era prácticamente imposible.

En su momento me leí lo que HBR y otros decían sobre el email. La sabiduría convencional dice más o menos:

  • Procura tener tu inbox en ceros
  • Ten horarios definidos para revisar tu correo
  • Identifica los correos que no necesitan respuesta con un NNTR (no need to reply)
  • Contesta inmediatamente, no dejes que se acumulen los correos

Efectivamente, procuro tener limpio el inbox. También tengo horarios, si no estrictos... manejables para revisar y contestar el correo. La cultura del NNTR, no está extendida en donde trabajo. Aquí la gente sigue respondiendo: "Enterado, gracias". Y el tema de contestar inmediatamente, nomás no conviene a veces.

Este es el tema. En mi gremio se reciben correos que para el cliente sirven de catarsis. También hay otros de quejas insensatas o peticiones imposibles o inconvenientes. Estos correos deben respirar. No está bien contestar inmediatamente. Muchas veces justamente lo que se necesita es un "Enterado, gracias". Dejar que corra el aire. Sopesar las cosas.

Inclusive, para los correos que contesto desde el teléfono puse una leyenda en la firma: "Desde el teléfono, JS". Quiero que el otro sepa, que la respuesta es escueta porque estoy contestando lo urgente e importante desde un sitio que no es precisamente el trabajo. Aunque dudo que el lector entienda o note la respuesta.

Hay mucha información en el correo. Desde la hora de envío hasta, cuando son conversaciones entre muchas personas, quién dice qué, después de quién y a qué hora. Todo esto, cuando conoces a las personas que escriben, te puede dar un contexto que si no observas te pasa desapercibido.

He encontrado que en los correos en los que participan más de una mujer, no suelo intervenir a menos de que sea absolutamente indispensable. Sigo sin entender del todo la comunicación escrita de muchas mujeres.

Desde luego, estamos permanentemente a la caza de errores de ortografía, de concordancia y coherencia, gramaticales etc. Es un deporte personal en el que sólo yo llevo el score. Sé que todos podemos caer en estos errores, pero hay algunos que, cuando se repiten, abren una ventana a la vida interior del que escribe. A ver por haber, iendo por yendo, signos de interrogación y exclamación abiertos o cerrados. Uso correcto de los tiempos verbales y de las preposiciones, etc. Dice mucho.
Escríbeme. Dime lo que estás pensando.

El contrincante no es el enemigo

El día después del debate, llevando a mis hijas a su clase de dibujo con la abuela, me dijo una de ellas que las amigas de...