14 de enero de 2012

Quédate tranquilo... y nervioso. Tu hijo irá a la Universidad

Ahora bien, quieres que vaya a la Universidad y truene: dile que es muy listo. Cada vez que llegue a casa con dieces en sus calificaciones, durante años, repítele que sacó buenas calificaciones porque es muy listo.

Si lo que buscas es que vaya a la Universidad, o cualquier otro ambiente demandante y triunfe: dile, durante toda su infancia y adolescencia, que el éxito se obtiene a través de esfuerzo. Cuando llegue con un diez a casa y te pida -sin pedirlo- ese refuerzo positivo, dile que se sacó 10 porque seguramente estudió mucho. Si te contesta que no estudió gran cosa: habla con el director. Hay que subir el nivel.

La idea es que el niño entienda que los buenos resultados se dan a través del esfuerzo y no por la “inteligencia”. Porque cuando saque un 7, o un 8 se va a preguntar: ¿por qué saco calificaciones bajas, si soy tan listo?”. Ante esa pregunta vienen una serie de problemas que acaban con el joven adulto que no sabe esforzarse para conseguir las cosas y, aunque ya no truena, se rompe.

Y con ello sus carreras profesionales y más tarde sus matrimonios. Porque vivir para complacer a los demás no es vida para nadie. Y a ese niño al que le decimos que es muy listo, le estamos dando a entender repetidamente que no tiene más que ser él mismo para complacernos. Cuando lo que debería estar haciendo es meter trabajo y esfuerzo para superarse.

Como padres de familia nos preocupa, y es normal, el examen de palitos y bolitas de septiembre del tercer año del parvulario de nuestro hijo. Pero siendo realistas, si estás leyendo esto, lo más probable es que tu hijo vaya a la Universidad. Independientemente de si sabe hacer letra cursiva o no.

Claro que las formas de hacer una división y otros datos y habilidades, competencias, son importantes y deben ser confiadas a un sistema con el que la familia se sienta cómoda o asegurarse en casa. Sin embargo, piensa: ¿cuántas personas que no saben leer y escribir hay a tu alrededor? Si el niño no llega a primaria leyendo y escribiendo ensayos, realmente no pasa nada.

Que bueno que los sistemas educativos se preocupen por eso. Son avances importantes. Sin embargo, las familias deberían de seguir poniendo el énfasis en lo que sus hijos son y no lo que sus hijos saben. Hay una epidemia de papás con hijos trofeo. Donde lo que el hijo hace es un reflejo de lo excelente que es el papá, nada que ver con el hijo. Y esto debe parar.

Es una realidad que la escolaridad en México tiene deficiencias. Tanto en los colegios públicos como privados; pero también es cierto que si tienes Internet en tu casa, televisión por cable y uno o dos coches en el garaje, con un poco de suerte o un poco de ayuda tu hijo aprenderá las cosas del currículo académico de su escuela. También podrías-si quisieras- ayudar a tu hijo a memorizar todas las tablas de multiplicar en tan sólo dos semanas.

Entonces, por qué llevas a tu hijo a la escuela. Para que socialice y aprenda a convivir con más personas, mientras se va forjando a sí mismo con la ayuda del binomio familia-escuela. Lo llevas para aprender las cosas básicas y también, un poco, para tenerlo fuera de la casa durante unas horas para que se canse él y se descanse un poco la mamá.

Muy bien, ahora tendrás que decidir en qué escuela tienes a tu niño. Hay oferta como hay estrellas en el cielo. Pero seguramente son cuatro o cinco opciones en tu ciudad que consideras viables, serias y adecuadas para tus hijos. Pero más allá del factor económico, académico y social, viene bien que pienses en las ideas que fundan ese centro educativo. Quién es y qué piensa esa comunidad educativa.

Porque van a compartir problemas. Desde que los niños empiecen a decir maldiciones un año y no otro, hasta que tengan relaciones sexuales o no. La comunidad educativa, es decir, los otros papás, los otros hijos y los profesores, van a tener una gran influencia en las decisiones que tu hijo va a ir tomando.

Hay que escuchar muy bien qué dice el Director cuando vas a esa primera entrevista. Qué es lo que más les importa en el Colegio. La educación siempre puede ser un buen negocio, y los pedagogos, profesores y directivos pueden ser también lobos vestidos de ovejas. O no.

El profesor juega un papel clave también. Más todavía el respeto que la comunidad les tenga. Qué piensas de ellos. La siguiente caricatura lo explica mejor:


La formación del carácter es una educación más difícil que la educación del intelecto. Sé que se puede leer como una afirmación temeraria pero me parece que necesaria. Porque nos jugamos en la infancia la creación de los hábitos necesarios que en la adolescencia se convertirán en virtudes que harán de nuestros hijos mejores personas.

Esas son las preguntas que hay que hacerle al director de una nueva escuela: ¿aquí qué hábitos se forjan en primaria? ¿Aquí qué virtudes se empeñan en que los niños vivan en secundaria y prepa? Porque todos los lobos hablan de valores que es una cosa muy buena y está muy bien. Pero lo que tus hijos necesitan son virtudes palpables. Esas que te han hecho una persona exitosa. Esas mismas que te agradan de tus empleados. Esas que echas en falta a nuestros políticos.

Y enseñar las tablas de multiplicar es una excusa para enseñar a ser laboriosos o diligentes. Las tareas otra para ser puntuales y cumplidos. Los exámenes para que los niños -no sus madres- luchen cansados para alcanzar un objetivo. Está muy chiquito, dicen algunas. Es demasiado, se escucha con frecuencia. ¡Venga!, la realidad es que no estamos para ponérselas fáciles, sino todo lo contrario. La escuela es un lugar donde se aprende para la vida. Y la vida es dura, y rara vez da segundas oportunidades. Ustedes dirán.

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