30 de enero de 2018

Sabiduría



Hoy me decía que se ha dejado de medicar. No más paz en pastilla.  Se es como se es y punto. Se le han olvidado un día y se sintió más lúcido, con bríos. Ha hecho resonar el motor del coche y el velocímetro ha respondido. Bien por él, ¿no?

Comparto la necesidad de ser como se es, en ese estado entre natural y salvaje que nos ha puesto donde estamos. Y entiendo la dificultad de ser prudente con la velocidad del coche. La tentación de llevarlo al máximo, vivir a tope.

Sin embargo, pienso que la sabiduría es una cosa complicada que reside en saber manejar a la velocidad adecuada. Frenar cuando es debido, porque conviene. Respetar el flujo. Ser como se es, considerando tu lugar entre los demás.

Me trae a la cabeza el asunto de las manadas de cebras y el león. Leía hace poco que no es al más débil precisamente al que el león come. Se come al que se distingue de los demás (por una característica física concreta),  porque puede enfocarse en él como una cosa distinta a la manada.

Sabiduría es una cosa complicada.



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