28 de septiembre de 2014

Las fotos (porque sé que secretamente que te interesa)



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Regañar a un adulto


Un post que se estuvo en el tintero desde hace mucho tiempo:

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Hoy tengo que conversar con un adulto acerca de su comportamiento. Ha sido grosero, ha ofendido a algunas personas.

Es déspota y prepotente. Se queja de todo, nada le complace. Cuestiona hasta las decisiones más nimias y, al final del día no confía en el proveedor de servicios al que paga, a veces inpuntualmente.
Estoy seguro que no va con Wall Mart, con la Comer o donde sea que haga el súper a cuestionarles si lo el producto que está dentro de la caja es el que está anunciado en ella. O que lleve su propio peso a revisar si la báscula de la fruta da kilo de a kilo.

Creo que es porque Wall Mart no habla con él. Creo que hay personas heridas o infectadas que van por la vida con el sistema operativo puesto en modo nefasto. Todo lo ven a través del oscuro lente de su soberbia. Porque claro, saber más que todos de todo y que las cosas nunca estén a tu altura es un indicador de superioridad. Falsa en este caso. A las claras.

Así que tengo que decirle que a la gente que forma me equipo no se les puede tratar como les trata. No se vale increpar a alguien en particular por los desastres naturales, la rotación de la tierra, que los del municipio hayan cerrado la calle, que haya reglas, horarios y semáforos, que la compañía telefónica haya cruzado las líneas, por ejemplo.

El contrincante no es el enemigo

El día después del debate, llevando a mis hijas a su clase de dibujo con la abuela, me dijo una de ellas que las amigas de...