31 de octubre de 2011
Como la sal
Hacer el trabajo bien es como condimentar con sal. Demasiada sal, salado. Muy poca sal, insípido. La cantidad justa de sal, no se nota.
Cuando el trabajo tiende a ser personalizado en recepción y en emisión es algunas veces masivo otras personal, no siempre todos estarán conformes. Así es la vida. Sin embargo, es una joya extraordinaria cuando alguien le lanza un cumplido a tu plato.
Sobre todo si el restaurant es nuevo y ha habido muchos a los que les sabe insípido o salado.
30 de octubre de 2011
Jalogüin
Sainete. Más allá de la rabieta de mi abuelo sobre si Christopher Robin es Cristobalito y el rollo existencialista antigabacho. Detesto el jalogüín. Que amargue, dirán. Pero tengo mis razones:
- Es una fiesta pagana. Está bien que empecé mi carrera profesional en el solsticio de verano, pero en cristiano esa fecha se llama día de San Juan.
- Está invadiendo el bien ganado territorio del Día de Muertos, tradición que también despecho, pero con el derecho que me da ser nativo de esta tierra.
- Todo el rollo es para fomentar el pedinchismo chantajista bajo el eslógan -malísimo por cierto- de truco o trato. Como los limpiaparabrisas agresivos. A los europeos les queda más cerca la metáfora de los gitanos pedigüeños: "dame o te quito".
- La paganés del asunto lleva a los pubertos (vean el cartón de Calderón hoy) a vestirse como Robert Smith en un mal día. Versión patética de los emos. No digamos las pubertas. Todos lo pensamos pero sólo unos lo decimos. No es digno.
Claro. Todos mi argumentos no hacen que mi mujer deje de vestir a las niñas como brujas o piratas. Es juego, dice.
Apocalipsis y Química
El tiempo me dará la razón. Justo ayer leí sendos artículos periodísticos que señalaban, con fundamento, dos de mis menos populares ideas sobre el mundo. Por un lado, elmundo.es entrevistaba a un fulano que escribió a finales de los 60 el libro de "novamosacaberenelmundo, todoseiráalcarajo" argumentando que somos demasiados y que próximamente no vamos a caber. Esto con motivo de que mañana nace la habitante 7 mil millones.
Contraria a mi visión, el autor aboga por el control de la natalidad. Exhorta a detenerse en dos hijos por familia. O correr el riesgo de que ninguna generación vuelva a vivir con la calidad de vida de sus padres. Error. Digo yo. Si las familias se detienen con 2 hijos o si los matrimonios deciden no tenerlos, esos dos hijos tendrán menos oportunidad de desarrollar virtudes como la tolerancia y la generosidad, que aunadas a tantas otras que se aprenden en la familia, facilitan la felicidad. Los matrimonios que deciden no tener hijos... no sé: pobres. Tampoco es la idea desglosar estas ideas.
La idea sí es señalar qué va pasar con el mundo según este autor. Dice que no podemos seguir viviendo como vivimos. Que el gasto y la comodidad es excesiva. Sostiene que si todos queremos vivir como estadounidenses, el planeta va frito. Y el aceite, según él, ya está hirviendo.
Esto aumenta mi fe en la enseñanza de capacidades básicas, no sólo de competencias académicas. Tenemos que enseñar a respetar, a proteger, a conservar, a reparar. Tenemos que enseñar cómo funcionan las cosas, no nada más cuánto cuestan y cómo hacer dinero. El día de mañana, nuestros niños van a utilizar esos conocimientos, también.
En cuanto a que las posibilidades de que las generaciones futuras vivan como viven sus padres. Duele la idea. Sin embargo, tengo que ser consciente que el fin de la educación es la felicidad y que es más importante que mis hijas tengan la capacidad de ser feliz que la posesión de bienes materiales.
Por otro lado, Nick Kristof, del NYT, hablaba en su artículo de la adicción al ejercicio o a la caridad por ejemplo. Argumentaba sobre recientes descubrimientos en las ciencias del cerebro que apuntan a que la generaciones de endorfinas y otros químicos en personas deportistas o altruistas son equivalentes o semejantes a las que generan las drogas en los drogadictos. Esto ya lo sabíamos claro. No es que no haya libertad y que los que hacen ejercicio con frecuencia sean adictos a ello (aunque es la tesis en ocasiones). Es que podemos entender cómo funciona el cerebro de tal forma que nos permite más control sobre nosotros mismos. Más luz, más libertad. Desde lo que comemos y cómo responde nuestro metabolismo a ello, hasta lo que hacemos con el cuerpo y cómo nuestro cerebro necesita la actividad del cuerpo y viceversa. Un mundo fascinante.
Entonces, los expertos argumentan (al menos este fin de semana) que el futuro no será necesariamente mejor. Al menos en lo material. Y que la química del cuerpo humano, y en concreto del cerebro tiene una directa relación con nuestro comportamiento. Son pequeños elementos en la suma que dará como resultado nuestro futuro. Y el de nuestros hijos. Habrá que estar atentos.
29 de octubre de 2011
Viajando con lastre
Me gusta viajar. Lo admito. Siempre me ha gustado salir y conocer. Dicen en la familia que empecé a viajar a la semana de nacido. He partido a todas horas, creo que literal. Esta semana me tocó empezar a las 2am y salir a las 3am rumbo a Hermosillo. No tardas demasiado tiempo en llegar, pero está en medio de la nada. Tierra de nadie de verdad. No imagino quiénes y cómo empezaron a poblar ese lugar.
Es, como todos los lugares del mundo, bonito. Me recordó a los laredos (los dos) de mi infancia. Di 3 sesiones a las profesores y personal del Liceo Thezia. Allá tienen otros husos horarios. Son dos horas de diferencia. Así que si empiezas a hablar a las 12, realmente para tu cuerpo son las 2 de la tarde. Súmenle la desvelada. Un pelín cansado, si. Lo mejor, la tradición culinaria del equipo: una buena cena, cuando menos.
Me parece que este tipo de desveladas por trabajo son el equivalente estudiantíl a la desvelada por fiesta. Cuando estaba negociando la venida a Puebla me surtí devastadores viajes en autobús de noche con extenuantes jornadas de búsqueda de casa. Más los viajes de vuelta de todo. Viajar se vuelve cansado. Ya no duermo, a veces ni en mi cama, menos en los autobuses.
Sin embargo, todo el tiempo tuve la sensación de dejar un niño pequeño (y medio enfermo) en casa. Mi negocio está muy bebé para soportar ausencias. Las crisis se suceden como oleadas. Y la playa sin salvavidas. Me gusta viajar, pero me quedo en casa por ahora. Un rato, cuando menos. Lo que se pueda.
Es, como todos los lugares del mundo, bonito. Me recordó a los laredos (los dos) de mi infancia. Di 3 sesiones a las profesores y personal del Liceo Thezia. Allá tienen otros husos horarios. Son dos horas de diferencia. Así que si empiezas a hablar a las 12, realmente para tu cuerpo son las 2 de la tarde. Súmenle la desvelada. Un pelín cansado, si. Lo mejor, la tradición culinaria del equipo: una buena cena, cuando menos.
Me parece que este tipo de desveladas por trabajo son el equivalente estudiantíl a la desvelada por fiesta. Cuando estaba negociando la venida a Puebla me surtí devastadores viajes en autobús de noche con extenuantes jornadas de búsqueda de casa. Más los viajes de vuelta de todo. Viajar se vuelve cansado. Ya no duermo, a veces ni en mi cama, menos en los autobuses.
Sin embargo, todo el tiempo tuve la sensación de dejar un niño pequeño (y medio enfermo) en casa. Mi negocio está muy bebé para soportar ausencias. Las crisis se suceden como oleadas. Y la playa sin salvavidas. Me gusta viajar, pero me quedo en casa por ahora. Un rato, cuando menos. Lo que se pueda.
26 de octubre de 2011
Un mal día
No soy supersticioso pero si. ¿Saben? Yo creo en lo que creo y sé que no son tonterías. Sé que pasar el salero en la mano, no tiene ningún efecto en la vida. Sé que si se cae la sal sobre la mesa y no le hago una cruz o la aviento sobre mi hombro el universo no me está guardando una para el momento en que me descuide. Sin embargo, procuro no pasar el salero en la mano y si se cae la sal, le hago cruz y la aviento encima de mi hombro. Toco madera.
Cuando era chico, en prepa, en alguna estación repetían a primera hora del día "Hotel California" con frecuencia. Recuerdo haber tenido días malos con frecuencia en aquella etapa. Y, quizá involuntariamente, los relacionaba con haber escuchado esa canción. De repente, aquello se convertía en norma. Escuchar Hotel California por la mañana auguraba un día malo o que algo particularmente terrible iba a pasar.
Ayer se descompuso el coche y casi todo el día fue horrible. Una tras otra se sucedían las tragedias laborales. Y desde el comienzo del día, supe que había hecho algo mal. Justo antes de que todo se fuera al garete. Un pequeño detalle insignificante, que sé que no tiene nada que ver con todo lo que sucedió. Pero si sentí que el universo me lo cobró caro durante todo el día.
Pequeños detalles.
Cuando era chico, en prepa, en alguna estación repetían a primera hora del día "Hotel California" con frecuencia. Recuerdo haber tenido días malos con frecuencia en aquella etapa. Y, quizá involuntariamente, los relacionaba con haber escuchado esa canción. De repente, aquello se convertía en norma. Escuchar Hotel California por la mañana auguraba un día malo o que algo particularmente terrible iba a pasar.
Ayer se descompuso el coche y casi todo el día fue horrible. Una tras otra se sucedían las tragedias laborales. Y desde el comienzo del día, supe que había hecho algo mal. Justo antes de que todo se fuera al garete. Un pequeño detalle insignificante, que sé que no tiene nada que ver con todo lo que sucedió. Pero si sentí que el universo me lo cobró caro durante todo el día.
Pequeños detalles.
24 de octubre de 2011
El personaje
Anteayer leía a Arturo Pérez Reverte contestar en una entrevista que el no es un tipo grosero, que no dice maldiciones y que jamás insulta a nadie. Respondía que el que escribe Patente de Corso es un personaje que habla así para dar directamente en la entrepierna de los aludidos, porque si no, dice, no se dan.
Por otro lado, Michael Ellsberg estuvo tuiteando sobre su op-ed en el nytimes. La tesis es lo de menos, lo que me llama la atención es que dice que si no polarizas no levantas adhesión y si polarizas te acusarán de polarizar. Puede sonar confuso pero el punto va quedando claro. Hay que tomar postura.
Sin embargo, luego viene el personaje que no me agrada: el hippie poser abraza árboles, defiende mujeres, tierra y hasta las pequeñas chinchillas que se hacen bolita cuando las tocas. La persona que escribe con el/la, nosotras y nosotros y ustedes y ustedas. La abraza causas polarizante. Grima me da en serio, por poser.
Ayer leía a mondoli y en uno de sus posts me hacía mención. Decía como ha cambiado mi vida desde que empecé a bloguear. Y es verdad. He deshecho y vuelto a hacer el blog varias veces. Recuerdo bien que al principio hablaba desde muy adentro, de la catarsis. Desde entonces me he querido alejar de ese lugar para intentar hablar desde la moda, la ciencia o el que fuera el podium en el que me he estado queriendo trepar desde hace rato. Sin éxito.
Creo que tiene que ver con el personaje del que habla Arturo. Habrá que construirlo. A la persona que habla desde este blog. Claro que tendrá que ser Chuy Santos, pero si creo que tendrá que ser un personaje. ¿Será el Chuy Santos que quiero ser? ¿Hablará ahora el Lic. Santos, director de escuela?
Al final parece que vuelvo a la catarsis. Lo que es seguro es que no me gusta el nombre del blog. Lo volveré a cambiar tan pronto tenga tiempo.
Por otro lado, Michael Ellsberg estuvo tuiteando sobre su op-ed en el nytimes. La tesis es lo de menos, lo que me llama la atención es que dice que si no polarizas no levantas adhesión y si polarizas te acusarán de polarizar. Puede sonar confuso pero el punto va quedando claro. Hay que tomar postura.
Sin embargo, luego viene el personaje que no me agrada: el hippie poser abraza árboles, defiende mujeres, tierra y hasta las pequeñas chinchillas que se hacen bolita cuando las tocas. La persona que escribe con el/la, nosotras y nosotros y ustedes y ustedas. La abraza causas polarizante. Grima me da en serio, por poser.
Ayer leía a mondoli y en uno de sus posts me hacía mención. Decía como ha cambiado mi vida desde que empecé a bloguear. Y es verdad. He deshecho y vuelto a hacer el blog varias veces. Recuerdo bien que al principio hablaba desde muy adentro, de la catarsis. Desde entonces me he querido alejar de ese lugar para intentar hablar desde la moda, la ciencia o el que fuera el podium en el que me he estado queriendo trepar desde hace rato. Sin éxito.
Creo que tiene que ver con el personaje del que habla Arturo. Habrá que construirlo. A la persona que habla desde este blog. Claro que tendrá que ser Chuy Santos, pero si creo que tendrá que ser un personaje. ¿Será el Chuy Santos que quiero ser? ¿Hablará ahora el Lic. Santos, director de escuela?
Al final parece que vuelvo a la catarsis. Lo que es seguro es que no me gusta el nombre del blog. Lo volveré a cambiar tan pronto tenga tiempo.
22 de octubre de 2011
¿Mienten los niños?
A veces. Si. Es la respuesta. Es duro, sobre todo cuando es tu hijo y te lo dice un tercero. Un educador por ejemplo. Pero es cierto. De hecho, mienten desde bebés. Hay llantos mentira, que continúan dependiendo de quién es el que responde al berrido.
En primero de primaria, más o menos, ya son expertos en manipulación. En segundo, hay ocultamiento manifiesto de la verdad. Suena un poco triste. Sobre todo si la idea de que los niños puedan mentir a los adultos rompe el paradigma de la infancia inocente, suena más violento que tu hijo -fruto de tus entrañas- te mienta a ti. Sucederá. Espéralo.
Sin embargo, no podemos quedarnos en la depresión de los sueños rotos. Todo lo contrario. Mentir, ocultar la verdad, medias mentiras, mentiras blancas... son parte de nuestra cultura. Si hoy interactúas con alguien, te mentirán.
La oportunidad de vivir la verdad es una cosa que no debemos desperdiciar. Hay que educar el amor a la verdad en los niños. Siempre será mejor que sean sinceros a que sean mentirosos. La virtud siempre va a triunfar. Pero para educar debemos partir del conocimiento certero de la persona.
El gran inconveniente es ver a los hijos con los ojos de la verdad. Si de por sí, verse a uno mismo con verdad es poco común y necesitamos con frecuencia ayuda de amigos o profesionales para asesorarnos, también será frecuente que necesitemos ayuda de otros para ver a nuestros hijos desde la óptica correcta.
Habrá que confiar. ¿No?
En primero de primaria, más o menos, ya son expertos en manipulación. En segundo, hay ocultamiento manifiesto de la verdad. Suena un poco triste. Sobre todo si la idea de que los niños puedan mentir a los adultos rompe el paradigma de la infancia inocente, suena más violento que tu hijo -fruto de tus entrañas- te mienta a ti. Sucederá. Espéralo.
Sin embargo, no podemos quedarnos en la depresión de los sueños rotos. Todo lo contrario. Mentir, ocultar la verdad, medias mentiras, mentiras blancas... son parte de nuestra cultura. Si hoy interactúas con alguien, te mentirán.
La oportunidad de vivir la verdad es una cosa que no debemos desperdiciar. Hay que educar el amor a la verdad en los niños. Siempre será mejor que sean sinceros a que sean mentirosos. La virtud siempre va a triunfar. Pero para educar debemos partir del conocimiento certero de la persona.
El gran inconveniente es ver a los hijos con los ojos de la verdad. Si de por sí, verse a uno mismo con verdad es poco común y necesitamos con frecuencia ayuda de amigos o profesionales para asesorarnos, también será frecuente que necesitemos ayuda de otros para ver a nuestros hijos desde la óptica correcta.
Habrá que confiar. ¿No?
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